Presentaciones I
Publicado el 9 Noviembre, 2004 en OpikaCosasEsta web está online gracias a un cacharro lleno de circuitos, transitores y condensadores que la gente suele llamar ordenador y al que yo llamo Odín.
Odín es un Amd K7 Thunderbird a 1.300Ghz y a tenido una vida muy dura.
Odín fue comprado en PcBox hace ya unos cuantos años, cuando yo era un pardillo no iniciado en la informática (ahora lo sigo siendo pero lo disimulo mejor). Despues de asar muchos churrasco y mucho pinchito conseguí ahorrar para comprar mi primera maquina, hasta ahora todas habian a base de piezas recogidas en la basura o regaladas. Pero bueno que el mismo os cuente su testimoño.

Hace algunos años un pelirrojo loco me saco de mi placentero sueño entre corcho blanco y bolsas antiestáticas. En vez de dejar que profesionales me montaran insistió,
inconsciente como padre que quiere ser comadrona en el parto de su hijo, en montarme él (creo que se ahorraba unas pocas pesetas). Y asi el mundo me escuchó llorar por primera, que no última, vez.
Fueron dos pitidos ahogados y repetitivos, mi memoria estaba mal colocada, era incapaz de organizar mis pensamientos, miles de datos fluctuaban por mis circuitos sin control.
Lloré hasta que un sábio árabe (Mohamed creo que se llamaba) acudió en mi ayuda y con sus hábiles manos consiguió que mi mundo volviera a encauzarse.
Fue un parto dificil aún recuerdo entre sombras destornilaldores rozando mis delicados circuitos, torpes dedos manoseando mis jumpers,
pero el sabio árabe estaba allí y yo estaba tranquilo.
Mi amo insistio en que mi piel fuese una gran torre llena de bahias y huecos para ventiladores (que nunca me pondrían)
supongo que para compensar algún complejo fálico. Pero mi piel no estaba lista y tuve que aguantar varias semanas enclaustrado en la piel muerta de un patético Pentium 100.
Despues de aquello llegaron unos breves tiempos de tranquilidad, mi dueño me cuidaba y ahí estaba yo, sabio entre sabios, llenando mis discos de sabiduría y mujeres desnudas. Pero la tranquilidad duró poco,
para compensar quien sabe que complejo mi dueño decidió que no le gustaba mi colo blanco (amarilleado por el tabaco). Asi que spray en mano me cubrió de pintura negra,
desmonto mis lectora de CD, mi disquetera, mis tapas de bahias y me dejo ahí en la terraza helado de frio al alcance de cualquier cagada de pájaro.
Y aún así mi dueño no estaba contento, hiciese lo que hiciese nunca estaba satisfecho de mi.
Un triste día lo ví llegar con grandes bolsas llenas de poliester, fibra de vidro y poliuretano expandido. Me volvió a descuartizar y cubrió mi piel de aquel urticante liquido.
Recuerdo con terror las gotas callendo sobre mi procesador, la fibra de vidrio arañando mis componentes…
Y allí me dejó en los más profundo de su mansión, en una lobrega habitación sólo, secandome en mi tristeza. Pero mi padre era torpe y no sabia mezclar catalizador con
poliester, así que nunca me sequé. Viendo aquello mi dueño decidió deshacer el trabajo hecho, pero el daño ya era irreversible . Arranco de mi piel la fibra de vidrio y me dejó
de nuevo con las tripas al aire en su habitación. Y pasaron las estaciones, la nicotina, el alquitran, el polvo y los pelos de sus sucias perras cubrieron mis circuitos
y mis ventiladores, la fiebre era terrible, no podía pensar con claridad. Hasta que estallé, mi fuente de alimentación se cortocicuitó dañando mi ser. Y vi la luz…
[continuara…]
Hasta aqui la primera parte del tostón de la emocionante vida de la máquina del demonio esta que en un futuro nos hablará de informática principalmente.
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